sábado, 4 de abril de 2009

Crisis de 1917



Después de tal brutal paralización de la guerra, que se dio en los años de 1915 a 1916, gracias a la Guerra de Posiciones, el panorama no mejoraría desde ningún punto de vista, ni para los Imperios Centrales (ahora también tomaríamos en cuenta al Imperio Turco-Otomano y a Bélgica como aliados de Alemania y Austria-Hungría) ni para los Aliados. Pero, ¿Por qué no se daría un progreso? Pues, debido a las varias crisis que los países beligerantes tenían que soportar internamente, ya que sus ejércitos tenían que formar parte de lo que estuviese ocurriendo dentro de su nación a parte de estar combatiendo en la gran guerra.

Alemania, pasaba por luchas políticas internas, pues algunos querían seguir en combate mientras otros solo deseaban la paz. En adición, experimentaba una guerra de submarinos contra Gran Bretaña; el Imperio Austro-Húngaro, poseía ejércitos que se encontraban combatiendo en el Frente Oriental y Occidental, y debían ocuparse de transformar reivindicaciones nacionalistas, es decir, lidiar con conflictos entre las diferentes etnias que formaban parte de su territorio (húngaros, checos, polacos, etc.)


El Imperio Turco-Otomano, lidiaba con la pérdida de algunos territorios como Palestina y Mesopotamia, los mismos que habían caído en manos de los británicos. Mientras que, los italianos (ahora aliados a la Triple Entente) después de haber fracasado su negociado de tierras Austriacas con los británicos y franceses, se encontraban en un próximo derrumbe militar.



Gran Bretaña, en donde había marchas y movimientos sociales, pasaba por huelgas y buscaba un incremento en la eficacia del ejército; Francia, no constaba con suficiente armamento para combatir, y quien tuviese el atrevimiento de hacer reclamos sería fusilado inmediatamente. Por consiguiente, se dieron cambios en la cúpula militar.






Rusia, quizá quién mostraba la crisis más aguda, presentaba inconformidad de la población campesina y trabajadora. Los mismos que deseaban que se diera fin a la guerra mientras que el gobierno insistía en continuarla. Pero, al no rendirse, estalló la Revolución Rusa.



Estos países también además de experimentar diversos conflictos internos, mostraban una situación de vida paupérrima debido a la escasez de alimentos, la insalubridad, y el surgimiento de grupos pacifistas. Por esto, y por lo anteriormente citado, las unidades políticas al interior de las potencias se fueron resquebrajando poco a poco.

viernes, 3 de abril de 2009

Crisis de 1917





Sin duda alguna, la crisis más significativa ocurrida en la Primera Guerra Mundial, fue la sufrida por Rusia en 1917. Esta comprendió estrictos cambios y junto a la Revolución Francesa, y la Revolución Industrial, son tomadas en cuenta como las series de variaciones más radicales jamás vistas en la historia.


Para describir y analizar este suceso, hemos precisado en presentar un organizador gráfico que nos será de mucha ayuda para entender la cronología y orden de lo sucedido. Además, de guiarnos en cuanto al criterio causa-efecto y de darnos el orden lógico y preciso del desarrollo de esta Revolución.


Como vimos anteriormente, Rusia presentaba una crisis de raíz, que no sólo abarcaba problemas sociales, como fue el descontento por parte de la fuerza de trabajo, es decir, los campesinos. Si no, que además, acaparó conflictos políticos y bajas económicas.


Al seguir llevando un modo de producción en ciertos aspectos “Feudal”, (los campesinos trabajaban para los dueños de la tierra), las industrias eran muy escasas y la burguesía industrial no había aparecido aún como un grupo de fuerza económica. Aunque estuviese muy adentrada la era del capitalismo, pues era ya el siglo XX, Rusia no mostraba ningún cambio significativo, y su estanques era vergonzosa.



Fue así, como el pueblo se reveló, y comenzó la denominada Revolución de Febrero, en Petrogrado, actual San Petersburgo. Tras vivir en la miseria, sin abastecimiento de alimento ni materia prima que transformar y así trabajar, los trabajadores, cansados de la explotación laboral (14 a 18 horas diarias) salieron en marchas y huelgas para expresar su descontento.
Este atraso le costaría caro a Rusia, pues el gobierno monárquico del Zar (o Rey, en ruso) Nicolás II , que estaba a favor de continuar participando en la Gran Guerra, se vio forzado a abdicar al trono. Los constantes conflictos políticos y sociales que estaban marcando un camino de pobreza y falencias económicas no estaban bien vistos por la población, y este líder, perteneciente a la dinastía Romanov, decidió dejar su lugar para que un Gobierno Provisional lo ocupase. Fue el momento en que los soviets comenzaron a actuar.


Kerensky y Lvov, quienes ahora estarían a cargo de Rusia, seguirían impulsando la idea de seguir en combate, pero sin el apoyo de los seguidores liberales, los mismos que ahora eran millones. En consecuencia, los combates ya no serían lidiados sólo entre rusos y alemanes y/o austro-húngaros sino entre rusos y sus propios compatriotas. El gobierno tuvo que unir fuerzas para evitar el caos interno, y la policía se alió a los cosacos para mantener el control.
Fue así como ocho meses después, en Octubre, Lenin subió al poder y se derrocó definitivamente al régimen zarista. Los soviets, bajo el mando de Lenin y Trotsky, se inclinaron hacia la ideología bolchevique, que se basaba en el marxismo.







Lenin, Engels y Marx
Esta sostenía al patriotismo como fundamental paso para la revolución, y además proclamaba el devenir concéntrico de lo que sucedía y sucedería, es decir, el desarrollo cronológico cíclico, pues defendía la idea de que todo lo que sucedía lo hacía de una cierta manera, en un cierto lugar y tiempo y por medio de un cierto personaje. Y que más tarde se repetiría, sólo que no en el mismo lugar ni momento y definitivamente no por medio del mismo sujeto. Como resultado, Marx se proclama fiel creyente del Materialismo Histórico y lo define de la siguiente manera:



En la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias e independientes de su voluntad, en relaciones de producción que corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones constituye la estructura económica de la sociedad, o sea, la base real sobre la cual se alza una superestructura jurídica y política y a la cual corresponden formas determinadas de la conciencia social. En general, el modo de producción de la vida material condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino al contrario, su ser social es el que determina su conciencia. “



Es así como vemos que para él, este significó la organización de producción de acuerdo tanto a las condiciones materialistas con las que se cuenta, como con el grado de desarrollo de fuerzas productivas que hacen un cierto trabajo. Entonces, es preciso definir, quiénes eran las fuerzas de trabajo en Rusia y quien las controlaba.


Para el año de 1917, aunque hablemos de un semi-feudalismo no es exacto el decir que los trabajadores eran los serbios de los “señores feudales” pues ni ellos mismos se autodenominaban feudales. Es un poco complicado, pero llamaremos a la fuerza de trabajo, en este caso, los campesinos y la relación de producción la mantenían con los dueños de las tierras. Tierras que sólo le pertenecían a quienes las poseían y obtenían los beneficios del excedente productivo, sus poseedores.


Un año más tarde, el 3 de Marzo, se firmaría el Tratado de Brest-Litovsk, tras enfrentamientos entre el Ejército Rojo (Liderado por Lenin- conformado por los bolcheviques) y el Ejército Blanco o mayormente zarista. En este acuerdo, se firmaría la salida oficial de Rusia de la Primera Guerra Mundial, y se accedería a algunas condiciones no tan favorables para Rusia.
Los participantes serían Bélgica, Austria-Hungría, Alemania y por supuesto, Rusia. La misma que perdería gran parte de su territorio, a cambio de acabar con el sufrimiento y desesperación de su gente. De esta forma, perdió la custodia de Estonia, Finlandia, Lituania, Polonia, Ucrania, entre otros.


Pero más tarde, gracias al armisticio firmado en 1918, todo aquello que Alemania poseía que había pertenecido a Rusia, se le fue retirado. Pues, todo aquello acordado en el Tratado de Brest-Litovsk (Ciudad polaca) sería anulado.


De igual manera, Austria-Hungría experimentaría una división y a partir de tan vasta zona, nacerían diferentes naciones como fueron Hungría, Austria, Checoslovaquia y Yugoslavia.



Entrega del Tratado Brest-Litovsk


jueves, 2 de abril de 2009

Entrada de Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial





En el año de 1914 casi todos los americanos se mostraban favorables ante la idea de permanecer neutrales. Años después, Alemania comenzó a ser vista como una amenaza internacional, y la situación se agravó cuando la guerra submarina empezó a contrarrestar los intereses americanos. Por lo que, a medida que avanzaba el conflicto, la neutralidad americana iba disminuyendo.



Es vital hacer mención al detonante de la ruptura de relaciones entre E.E.U.U. y Alemania, que fue el descubrimiento del Telegrama de Zimmerman. En este comunicado alemán a la nación de México, se expresaba explícitamente el complot preparado en contra de USA, en el mismo que se planeaba dar comienzo sin restricciones a la guerra de submarinos y se pedía el apoyo mexicano a cambio de importantes anexiones territoriales.



























La política de neutralidad estadounidense quedó modificada cuando Alemania anunció en enero de 1917 que a partir del 1 de febrero recurriría a la guerra submarina sin restricciones contra la flota británica y todas las embarcaciones que se dirigieran a esta nación. Estados Unidos ya había expresado su oposición a la guerra submarina sin restricciones porque violaba sus derechos como potencia neutral, e incluso había amenazado a Alemania con la ruptura de relaciones diplomáticas si se llegaba a aplicar esta estrategia. El 3 de febrero, Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Alemania. Fue allí cuando tres días después Estados Unidos declaró la guerra a Alemania.



El torpedeo por parte de un submarino de la flota alemana contra el barco Lusitania, donde viajaban 123 estadounidenses, provocó una viva reacción en Estados Unidos, que se preparó para entrar oficialmente en guerra del lado de los aliados. Pero debía sortear primero un gran problema: el reclutar soldados de forma masiva, pues su ejército era muy escaso.

Utilizó muchas estrategias para conseguir la cantidad necesaria para presentarse en los frentes europeos, de este modo, recurrió a una intensa campaña de propaganda, de manera que no sólo los hombres se presentasen en la armada, sino que sus esposas los apoyasen y que los niños vieran el ir a pelear por su nación como un acto de valor y respeto, más no de violencia e incertidumbre.


Este problema de escaces militar, se vio arreglado cuando Estados Unidos se unió a sus más próximos aliados, Rusia, Gran Bretaña y Francia.


Aunque Woondrow Wilson, el presidente norteamericano, intentó de innumerables formas, mantener la neutralidad y estar en un estado de serenidad, al enterarse tanto de lo ocurrido con el Buque Lusitania y el Telegrama Zimmerman, su paciencia se agotó y tomó la decisión de defender el nombre de su nación.



Además, la opinión pública comenzó a ejercer presión en el punto de vista "pacifista" del líder del estado, y declaró que sería inmoral el no entrar a la guerra y dejar en alto el orgullo de E.E.U.U.

miércoles, 1 de abril de 2009

El interés por medir fuerzas se antepuso al uso de la lógica y la razón

Como muchos sucesos en la historia, estos dejan una marca por lo ocurrido en su desarrollo. Es decir, su principio y su fin quedan bien definidos, pero su “durante” es lo que queda completamente grabado en nuestra memoria. Es así como la Primera Guerra Mundial nos deja un sabor amargo, pues en su fin Alemania lo único por lo que optó fue rendirse, pero aquello que nos hace reflexionar hasta la actualidad, es su ¿por qué?




¿Por qué? Bueno, eso no lo sabemos precisamente, pues estamos seguros que ni siquiera las naciones beligerantes tienen razones suficientes para justificar tan horroroso acontecimiento. Pero, si tomamos en cuenta la poca planificación y sobre todo las arrebatadas decisiones tomadas para que unos u otros resultasen victorioso, podemos decir que ese porque es un porque debido a la ambición de poder y hegemonía, más no de cambio y mejoras.



Entonces, ¿podemos afirmar que el interés por medir fuerzas se antepuso al uso de la lógica y la razón, durante la Gran Guerra? Pues claro que sí, sólo tomando en cuenta la poca experiencia que tenían tanto los países pertenecientes a la Triple Alianza como a la Triple Entente, en cuanto a material de combate. Además, la poca preparación de los soldados y la repentina movilización de sus hogares a los frentes, constituyeron un factor decisivo para que existiesen batallas en las que ningún bando saliera victorioso.



De igual manera, debemos observar el incalculable cansancio tanto moral como físico que ocasionó este arrebatado combate, que aunque sucedió de la noche a la mañana, duró 4 largos años.


No debemos olvidar que desde la Segunda Revolución las potencias europeas venían cultivando sentimientos encontrados, como la envidia y el rencor, que lo único que traerían sería sufrimiento, hambre y MUERTE. Esta rivalidad la encontramos actualmente camuflada de diferentes maneras, como son la competencia entre multinacionales, la búsqueda del rating más alto en los canales de televisión y hasta en la creación de fundaciones. De hecho, el antagonismo ya ha llegado a sobrepasar los fuertes lazos formados por las alianzas en la 1ra Guerra Mundial. Un claro ejemplo, es la apretada competencia que existe entre EEUU y Rusia en cuanto a material nuclear o aeronaves espaciales.


Pero este trascendental hecho, no solo nos muestra aspectos negativos, pues debemos tomar en cuenta que como dice el refrán “Al mal tiempo buena cara” y eso es en lo que precisamente trató de persistir la humanidad. Además de crear unión dentro de cada país, significó un período de reflexión, debido a las deplorables condiciones de vida y la incertidumbre con la que se vivieron durante esos cuatro años, las poblaciones aprendieron a apreciar y esforzarse por tener una vida digna. Mientras, que a su vez, defendían y apoyaban a su nación y además, aprendían a no conformarse, sino a pelear por sus derechos e ideales.



Es quizá que por eso, ahora en pleno siglo XXI, podemos afirmar que todos los países participantes en la 1ra Guerra Mundial, son ahora Países Desarrollados. Pero, si han pasado por dos Guerras Mundiales, ¿No les fue difícil salir de la crisis? Claro que se les hizo difícil, pero nada es imposible y ellos nos lo han demostrado.





No podemos de ninguna manera justificar los saldos de vida, los heridos física y emocionalmente, y la destrucción de la naturaleza, que esta guerra dejó. Pero, ¿si tomáramos la idea de que el planeta Tierra sufre un devenir concéntrico? así podríamos entender, que quizá era hora de que se diera un cambio radical y así se siguiera con el proceso o ciclo con el que se debe cumplir.


Muchos dicen que la guerra no es la solución, y en eso estamos de acuerdo, pero hay otros que además de creer que esta no es la solución, no nos dan ninguna otra forma de cambiar lo que está mal. Como diría la canción”Revolución” del grupo británico The Beatles:

“Tú dices que tienes la solución,
Bueno todos quisiéramos oír tu plan,
Tú me pides una contribución,
Bueno todos estamos haciendo lo que podemos”


Entonces, significa que la Guerra no es la solución, pero el quedarse de brazos cruzados tampoco lo es. Recordemos que el unirnos por una misma causa no sólo nos brinda más fuerza, sino más probabilidad de seguir adelante y de lograr lo que nos proponemos.




No llores por un mundo que lucha, lucha por un mundo que llora.




De igual manera, es preciso que sepamos identificar que la violencia sólo genera más violencia, y que es un círculo vicioso en el que se comienza con un acto y se suceden muchos más, que al final podrán no tener ningún remedio.


Sigamos nuestros ideales, pero primero estemos bien informados. No está bien creer todo lo que nos dicen en los medios de comunicación, pero tampoco está bien estar des enterado de lo que pasa a nuestro alrededor. Seamos conscientes generadores de cambio, de un cambio que sea beneficioso para todos.


RECUERDA:


Las balas dañan edificios y exterminan gente, pero jamás exterminan las ideas


Así que comencemos el cambio hoy, porque mañana podría ser muy tarde. Tomemos en cuenta que si nosotros no lo hacemos, es muy poco probable que alguien más lo haga. Expresemos nuestras ideas, participemos y tomemos la iniciativa para que la sociedad experimente tanto un cambio de actitud, como un cambio de perspectiva, un cambio radical.